Leah corre, todas las mañanas temprano, esté donde esté, sea el día que sea, haya dormido bien o solamente dos horas. Tal vez, necesitando despejar sus pensamientos, tal vez intentando descargar tanta energía, juventud y curiosidad. Creo que ella sabe que hay poco tiempo y mucho por hacer. Correr significa más que un deporte, una filosofía, el ejemplo perfecto para no detenerse, para seguir adelante, para descubrir lo que viene. Que lindo conocer a alguien que te enseñe eso, cuando justamente estás en una pausa. Extrovertida como pocas, puede decir cualquier cosa, en el lugar y momento menos pensado, que siempre va a sonar tierno y simpático.
El 7 de Agosto la reencontré. En el quincho de mis tíos, me dio uno de los abrazos más conmovedores que pude sentir en mi vida. Me apretó como si fuera su hermano de toda la vida que no veía hacía años.
Me resultaba difícil asimilar que ella estaba en mi país, en mi ciudad, en la casa de mis tíos. Más difícil era verla servirle asado a toda mi familia en mi propia casa. Y dejarnos mudos a todos, cuando levantó la voz para decirnos que yo le había cumplido un sueño, porque siempre soñó con pasar un domingo con una familia grande, con primos y tíos. Pero para hacerlo más real, no se quedó solamente en la mesa, sino que la vi charlando sola con mi viejo al lado de la parrilla, o con mi vieja en la cocina después de almorzar. Estos ejemplos muestran su sociabilidad, y cuando de pronto, las amigas y amigos de los que la recibimos en esta estadía, la empezaron a adorar, no era una idea subjetiva nuestra, sino que era real, Leah es una persona especial. Ella misma dice que es muy difícil que alguien le caiga mal, eso habla de su corazón, de su forma de ser. Me hizo entender como existen otros “yanquis”, como los chilenos no son todos “chilenos”. No le importó sacarse fotos en Egipto, pero pidió una foto con la “parrillada” en mi casa.
Participó en mi clase de inglés. En cuanto se lo propuse aceptó sin dudarlo. Y lo que podría haber sido un examen para testear nuestra pronunciación, terminó convirtiéndose en una charla de amigos y de intercambio cultural. Por si quedan dudas de su forma de ser, al finalizar la clase escribió su mail en el pizarrón, y ofreció su casa en “Providence”, cerca de Boston, por si alguna vez alguno anda por ahí.
Hijo de puta, ¿como estás? Repetía, imitando al “argento”. Entonces le enseñé un par de frases, que no puedo repetirlas. Imagínense cuales serían, si me da vergüenza escribirlas, sin embargo, ella las decía sin importar quien estuviera al lado, un poco jugando con la ignorancia, otro poco con un tono pícaro, motivado por su forma liberal de ser.
Nos regaló en estos días, miles de carcajadas, como ya lo había hecho en España.
“Buenos Aires es la mezcla perfecta entre EEUU y Europa” afirma una persona que puede dar crédito a lo que dice. Esa mezcla perfecta para ella, que le hace mover tantas emociones, fue la que le hizo antes de irse, en Ezeiza mismo, agradecernos por el “mejor viaje de su vida”, con lágrimas en los ojos. Muchos tuvimos que ver con ese viaje, no solo Ceci, Marian, Flor y yo, sino también familiares y amigos. Eso me enorgullece, y desde mi lugar, les agradezco a quienes fueron partícipes de que llegara a esa conclusión.
Leah te voy a extrañar mucho, aunque sepa que vas a volver pronto. Mientras tanto “yanqui, go home”...
Luis Botte
Barcelona Diciembre 2007
Me puse celoso, ahora quiero que escribas sobre mí. jeje. ¿Te alcanza un blog?.
ResponderEliminarAbrazo de gol luigi!