
Si sostienes la llave pasámela. No hay secretos que ocultar. No hay miedos por pecar. Escucho el sonido de un martillo golpeando la pared. Son los temblores que encienden las olas antes de besarnos. El volcán que viene a lavar las heridas, está entrando en erupción. Sueño con probarte, con confundirme. Hace un tiempo que me he levantado apoyando el puño en el suelo. La sangre en estado de vapor ya se elevó y las nubes con formas de corazón llovieron resurrección. Estoy latiendo, debe ser por el costado de tu pulmón.
Y si el viento nos envolviera y nos atara, entralazando nuestros brazos a nuestras espaldas, te diría que eres todo lo que me hace falta. Se que soy el ancla y la barrera que se levanta. Se que soy la cena y el desayuno por la mañana. Se que soy la presa y el que te desafía con cazarla. Se que soy la timidez y el que se derrite con las ganas.
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