Sentir el alma borrarse. No soy nada a cambio de alguien. Me entrega mi fuerza, mis brazos, mis labios. El viento derrama la piel nostálgica. Escucho el sonido del mar. Los pies pisan la arena. Vacío, como la playa de A Coruña en invierno, sorteo el frío. Extremezco el cuerpo. Mis manos me abrazan. Miro el horizonte. Un sol cayendo. Mensajes otoñales que derriten los besos. Soy la condena, la cumplo en soledad a pesar de tu dolencia. Rasjuño las piedras, que contienen mis sueños. Las aprieto fuerte y las despido afilando el viento. Se hunden, se ahogan. Ya no queda nada mas. Sobre cada caricia una cachetada. Sobre cada beso un engaño. Sobre cada mirada una ceguera. Sentado, mirándolo, llegué a donde vos no has llegado. Nunca lo comprenderías.
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