
En Junio de 2007, estaba con mi compañera de viaje, girando por Europa. Nos encontrábamos en el camping Michelangelo en Florencia (Italia), donde la vista a la ciudad es alucinante. Justo al lado del mirador, que posee el mismo nombre que el camping, armaron en esos días que estuvimos un escenario inmenso. La mañana en que partíamos hacia Roma, preguntamos quien iba a tocar. Muse, era la respuesta. Tenía la chance de ver esa banda de forma gratuita ya que desde el mismo camping teníamos una vista previlegiada. Pero el itinerario estaba hecho, y no lo pudimos ver. Ayer me tomé la revancha. Junto a mi hno, nos sentamos en el pullman del Gran Rex, teatro mítico de la avenida Corrientes de Bs As. Antes de entrar, le comentaba que no era un recital, según mi opinión, para verlo sentado. Sin embargo, y tras la fallida experiencia para ir a ver a Coldplay en el mismo lugar, estábamos seguros que lo que se pudiera perder de sudor rockero, lo ganariamos en sonido y escena.
En este mundo rockero, donde todo ya está hecho, se trata de tomar trozos de influencias, mezclarlos y sacarle una propia vida al estilo que se hace. ¿Como definir la música de Muse, entonces? Yo diría que para ser U2 es muy Oasis; para ser Oasis es muy Coldplay; para ser Coldplay es muy Radiohead, para ser Radiohead es muy Nirvana, para ser Nirvana es muy Korn, para ser Korn es muy Muse. Si te gustan todas esas bandas, agregale una salsa que tiene de condimentos a Jimy Hendrix y a Sonic Youth. Como fanático de algunas de estas bandas, puedo decir que este plato; después de ver a Pearl Jam en vivo, fue el segundo mejor recital que vi en mi vida.
Una vez acomodado en nuestros asientos, comiendo galletitas y tomando gaseosa, cosa muy atipica para un espectador de banda de Rock, ni hablar de concurrir un Miercoles; al lado mio se sentó una mujer pasada de peso, con voz de abogada, de unos 50 años aproximadamente. Estaba acompañando a otra chica, quien supongo le gustaría la banda. La señora perfumó la platea derecha, y yo me tragué su aroma, no precisamente de mi agrado. Antes de salir la banda, la gente empezó a aplaudir, y la señora comentó "la misma pelotudez de todos los recitales", con lo cual deduje que no habia ido por motus propio. De pronto, el teatro quedó oscuro, y las luces de los celulares parecían carnadas flotando en el agua de la noche, esperando al pez Muse para soltar el flash de las cañas de pescar. Tras un minuto de sonidos sampleados, los ingleses aparecieron para abrir su concierto y el teatro explotó en ovación. Al finalizar la primera canción "Map of the Problematique", con un riff tributo a Led Zepelling, tenía la piel de gallina. El sonido era abasallador. Un volumen que por mas que estuvieras sentado te volaba. Lo comprobé al girar mi cabeza y ver a mi vecina, agarrada de los apoya brazos de la butaca con la misma cara que pondría si estuviera subiendo en una montaña rusa. No soltó sus manos, ni para aplaudir. Sin dudas le había volado la cabeza, como a todos. El recital fue desprolijamente correcto. La caballerocidad inglesa se manchaba del rocker americano grunge. Esa ventaja que tienen algunos músicos dotados, para hacer ruido armónico. Acoples, ejercicios de abdominales llevando la cabeza a la punta de los pies al compás de los riff, melodías bailables y pegadizas, y la voz llorosa, con falsetes exquisitos, de Matthew Bellamy, que nada tiene que envidiarle a Tom Yorke (cantante de Radiohead); quien además se encarga de la guitarra y piano (algunos temas pasa por ambos instrumentos durante la misma canción). La banda se ajusta a la perfección, con el bajista y coros de Chris Wolstenholme y el baterista Dominic Howard; quien pidió "que enciendan los encenderores y celulares" con un español precoz, en la romática balada radioheada "Soldiers Poem".
En este mundo rockero, donde todo ya está hecho, se trata de tomar trozos de influencias, mezclarlos y sacarle una propia vida al estilo que se hace. ¿Como definir la música de Muse, entonces? Yo diría que para ser U2 es muy Oasis; para ser Oasis es muy Coldplay; para ser Coldplay es muy Radiohead, para ser Radiohead es muy Nirvana, para ser Nirvana es muy Korn, para ser Korn es muy Muse. Si te gustan todas esas bandas, agregale una salsa que tiene de condimentos a Jimy Hendrix y a Sonic Youth. Como fanático de algunas de estas bandas, puedo decir que este plato; después de ver a Pearl Jam en vivo, fue el segundo mejor recital que vi en mi vida.
Una vez acomodado en nuestros asientos, comiendo galletitas y tomando gaseosa, cosa muy atipica para un espectador de banda de Rock, ni hablar de concurrir un Miercoles; al lado mio se sentó una mujer pasada de peso, con voz de abogada, de unos 50 años aproximadamente. Estaba acompañando a otra chica, quien supongo le gustaría la banda. La señora perfumó la platea derecha, y yo me tragué su aroma, no precisamente de mi agrado. Antes de salir la banda, la gente empezó a aplaudir, y la señora comentó "la misma pelotudez de todos los recitales", con lo cual deduje que no habia ido por motus propio. De pronto, el teatro quedó oscuro, y las luces de los celulares parecían carnadas flotando en el agua de la noche, esperando al pez Muse para soltar el flash de las cañas de pescar. Tras un minuto de sonidos sampleados, los ingleses aparecieron para abrir su concierto y el teatro explotó en ovación. Al finalizar la primera canción "Map of the Problematique", con un riff tributo a Led Zepelling, tenía la piel de gallina. El sonido era abasallador. Un volumen que por mas que estuvieras sentado te volaba. Lo comprobé al girar mi cabeza y ver a mi vecina, agarrada de los apoya brazos de la butaca con la misma cara que pondría si estuviera subiendo en una montaña rusa. No soltó sus manos, ni para aplaudir. Sin dudas le había volado la cabeza, como a todos. El recital fue desprolijamente correcto. La caballerocidad inglesa se manchaba del rocker americano grunge. Esa ventaja que tienen algunos músicos dotados, para hacer ruido armónico. Acoples, ejercicios de abdominales llevando la cabeza a la punta de los pies al compás de los riff, melodías bailables y pegadizas, y la voz llorosa, con falsetes exquisitos, de Matthew Bellamy, que nada tiene que envidiarle a Tom Yorke (cantante de Radiohead); quien además se encarga de la guitarra y piano (algunos temas pasa por ambos instrumentos durante la misma canción). La banda se ajusta a la perfección, con el bajista y coros de Chris Wolstenholme y el baterista Dominic Howard; quien pidió "que enciendan los encenderores y celulares" con un español precoz, en la romática balada radioheada "Soldiers Poem".
El recital culminó con la canción, Knights of Cydonia, cuya parte de su letra fue acompañada por la pantalla que trasmitió diversas imágenes durante todo el concierto. La guitarra quedó acoplando, y cuando se apagó el sonido, la sala sintió un vacio zumbador; como si nos hubieran sacado las almas. Los oídos despues de un poco menos de una hora y media, quedaron más que satisfechos.
Salimos, fuimos a comer pizza a tradicional "las cuartetas", justo enfrente del teatro, y nos reimos de que fueran tres personas nada mas las que podían sonar asi. PAra culminar la noche, un trío frances que estaba comiendo allí, pidió la cuenta diciendo "maestrrrrro".
Lista de temas
Map of the Problematique
Supermassive
Blackhole Dead Star
New Born Butterflies & Hurricanes
Feeling Good
Sunburn Bass
Jam Invincible
Hysteria
Starlight
Time is Running Out
Stockholm
Syndrome
Soldiers Poem
Plug in Baby
Knights of Cydonia
Les dejo el link de uno de los temas que resumen la energía de esta banda en vivo, suban el volumen lo máximo que puedan, y luego imaginenselo cuadriplicado. Si, si no lo viste y te gusta este tipo de música te queres matar. Como sugiero siempre con este estilo de bandas desconocidas aca, intenten no divulgarlas.
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