En el Club Ciudad, a las 16hs, Ojas arrancó lo que fue la última noche del Pepsi. Ojas es la próxima banda que va que tiene todo para subirse al estrellato. Suena compacto, son originales, mezclan tecnología, instrumentos de percución y tienen buenas letras. Ademas tienen un rapero y una bajista que le dan buena imagen en vivo. Hicieron Pet cementery de los Ramones en una versión que sonó a Ojas y fue el primer tema que hizo calentar una tarde soleada pero fresca.
Los super ratones siguieron, presentó los temas de su futuro disco, e hicieron sacar el primer coro de la tarde con el "¿Como estamos hoy eh?". Luego vino Carca y su trío para mojar los oídos de su blues-rock pesado, al mejor estilo Hendrix-Pappo. "Dicen que lo bueno es para pocos" dijo antes de empezar de tocar, refiriendose a la poca cantidad de público que había a esa hora un miercoles. Infierno 18 es una buena promesa punk, por ahora sus canciones están hechas para teens, sonando muy compactos y con fuerza. Cadena Perpetua fue la primer banda que movió público propio en la tarde. Tocaron temas de su último cd, y repasaron viejos clásicos. Sonaron como respuesta a Infierno 18, con composiciones maduras y letras para gente más grande. Timmy o´Tool fue una de las lindas sorpresas de la carpa "Vans". Un show corto pero de alto voltaje, mientras se veían skaters en la pista de al lado. Cabezanes fue sin lugar a dudas, la banda que nacional que conmovió. Cesar salio a comerse el escenario. Luego de muchas operaciones, salió a cantar en un festival, y fue una prueba de fuego que superó con gran magnitud. Si bien la banda nueva le falta ajustar algunas cosas, el cantante de la banda se llevó todos los laureles. Vestido con una túnica negra y una bincha en la cabeza que rodeaba sus pelos largos, daban la sensación de estar viendo al hombre que volvió de la muerte, justamente esa persona que fue el último en ver a Gaby de Catupecu con salud. Repasaron los clásicos y a pesar de intercambian el bastón, las muletas y el monitor como asiento, se la jugó y se tiró a nadar sobre las cabezas del público que sorprendidos lo miraban con miedo a que se lastimara. Se lo vio de buen humor, riendose de si mismo y hasta tuvo tiempo para dedicarle una cancion a Gabriel. Massacre fue la banda sorpresa y vaya sorpresa. Nuevamente demuestra que la banda de cultu under del harcore, se convirtió en masiva. Algunos aún no la conocen, y eso se notó en el público, pero fue a ellos los que más se sorprendieron con la banda de Walas. Es increible poder ver a Massacre teloneando terrible banda, recordarla en Cemento y verla en un estadio para mas de 30 mil personas, sin duda, más alla del reselo que se puede el viejo fan, es merecido. Su comercialidad no se debe a un cover o a su historia misma, sino al último disco que es excelente por donde se lo mire: "el Mamut".
A las 21:31 "Los pilots" pisaban escenario argentino por primera vez. Entra las olas que se formaban en el campo por las interminables abalanchas de muchedumbre que intentaban llegar lo más cerca posible de Weiland y compañia, la banda americana salió a ganarse al público argentino. Lleno de clásicos, la gente no paró de corear y cantar cada canción. Tampoco faltó la ronda para el pogo "grunge". Así como Pearl jam se quedó impactado con el público argentino, los Pilots no podían creer la pasión que veían en el público argentino. Se notó que estaban felices, disfrutaron el "ole ole ole pilots..." y cada coro eclesiastico de los riffs potentes de sus canciones. La noche perfecta del Grunge: Stone Temple Pilots con una Luna llena que iluminaba aún mas el escenario. Tanto ellos como Pearl Jam se ganaron el fanatismo delegado de Nirvana. No quiero imaginarme lo que pasaría si vinieran los Foo Figthers. Las visitas de estas bandas mas la de Cris Cornel (soundgarden), Mudhoney y Melvins demuestran que argentina ademas de ser Stone y Ramonera, también es Grunge.
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