Si hubo un año de visitas de bandas importantes fue este. Seguramente a fines de los 90 no hubiera sobrevivido, en pleno fanatismo del grunge y el garage rock.
Es mi primera vez en un Personal Fest, un público más adecuado para una cream que para un festival de rock. No existen los Sanguches, sino que son "Paninis", bien franceses. Anteojos de sol, mujeres con zapatos, hombres con camisas, todo bien lookeados. Y el ambiente acompañaba, Leo Garcia y Emmanuel Horvileur se adecuaban al contexto perfectamente. Couffier, uno de los integrantes de la nueva movida que se viene junto a Lisandro Aristimuño y Juanito el Cantor, fue uno de las gratas sorpresas en convocatoria en la carpa donde tocaba. Lástima los problemas de sonido que tuvo. Todo era muy lindo, puestos de tatoo, tiendas de discos, y todos con la corbata del personal Fest que regalaban (una muy buena estrategia de mkt y publicidad que le dio un color distinto al festival). Las chicas parecian promotoras y las promotoras la verdad que nose como describirlas. Seguramente un paraíso para aquel que estuviera de cacería. Entonces fue cuando los Mars Volta, subieron al escenario y todo lo que estaba alrededor dejó de importar. Mars Volta ofreció una orgía musical. Un guitarrista; Rodríguez-López; que no tiene nada que envidiarle al mismisimo Jimmy Hendrix, un cantante que no tiene nada de que envidiarle al cantante Robert Plan de los Zeppelin y un batero que puede tocar tranquilamente en bandas como Metallica o Sistem of a Down. Este ambiente musical sesentoso y setentoso, a plena luz de dia, nos trasladó de Creamfields a Woodstock. Las chetas volaron en cuanto los fanáticos del rock se mandaron en manada hacia adelante intentando poguear canciones impogueables. Una locura, improvisación, rock y show. Su cantante; Cedric Bixler-Zavala; se subió para morder una de las lámparas del escenario hasta romperla. Rockandrollnenenene. Rock progresivo, con influencias de jazz y ritmos latinos. Una locura descenfrenada en vivo. Algo imperdible.
La sensación fue conjunta. Si no era REM, era para irse. Despues de verlos y escucharlos casi una hora, a nadie le quedaba muchas ganas de algo más.
Sin embargo los Kaiser Chiefs y los Bloc Party dieron conciertos más que respetables, mientras en otros escenarios menores se destacaron dos bandas: Rosal y Pánico Ramirez, quienes brindaron buenas performances.
Llego Rem, en hora puntual, y ofreció una larga lista de grandes hits, interactuando con el público, que enardecido no paraba de alabar a la banda estadounidense a través de distintos cantos de cancha destinados a ellos. Michael Stipe (Miguel para los amigos argentinos) miraban perplejos y con sonrisas inmensas. También aprovecharon para presentar su último disco "Accelerate" y manifestar su posición política antibush, dando su apoyo al candidato demócrata Barack Obama. Humildad, sencillez y calidad pueden definir un concierto que será inolvidable para las mas de 40000 personas que asistieron al club Ciudad.
hey, pensaste alguna vez en publicar en revistas de musica o algun diario en el suplemento de arte sobre este tipo de eventos? enviando estas muestras no te seria dificil meterte en el ambiente..y pagan bien por nota!
ResponderEliminarbesos