Es la historia de un amigo, pero no es la tipica que a veces se utiliza para decir lo que a uno le paso o hizo empleando la frase "le pasó a un amigo", sino que le sucedió a un amigo realmente. Por motivos confidenciales no voy a dar su nombre, ni el ámbito por el cual lo conozco.
Los ojos sirven para mirar, pero pueden expresar muchas otras cosas. Quizás un ojo puede llorar pero para aquellos que pueden hondar en las profundidades, también pueden verlo sonreir. Mi amigo tenía que tomar un colectivo, que usualmente no lo toma. Al llegar a la plaza donde estaba la parada, vio a un chica con gafas de sol. El se sentó cerca de ella, mientras esperaba el transporte público. No podía dejar de apreciar su belleza, esa persecución de ojos admiradores por el cuerpo femenino que los hombres tímidos solemos hacer sabiendo que nunca podrá ser nuestro. Sin embargo la chica bajó sus anteojos y lo miró. Mi amigo bajó la vista, quizás se preguntó si era verdad que lo estaba mirando a él. Entonces volvió a levantar sus ojos, y la vio viéndolo. Agachó su cabeza nuevamente, y sonrió, seguramente de nervios. Aunque esos momentos parecen eternos, un simple sonido de motor de colectivo puede acabarlo. La chica, se levantó y subió al colectivo, que lamentablemente no era el mismo que tenía que tomar él. Para su sorpresa, la chica lo miró al subir, y como si fuera poco, le devolvió la sonrisa mientras el bondi empezaba a acelerar. ¿Fue amor a primera vista? Seguramente, 4 ojos, dijeron mucho mas que cuatro labios.
Al día siguiente, mi amigo estaba viajando en otra línea de colectivo. El no la veía desde hacía dos meses. Pensaba que había cambiado de trabajo. Se trataba de una chica distinta a la del día anterior. Todas las mañanas se endulzaba los ojos mirándola. Con la experiencia del día anterior, no quería dejar pasar otra oportunidad; pero se preguntaba como podía acercarse y entablar una charla en un colectivo lleno de gente. Asique decidió escribirle una nota en un papel: "No pienso dejar escapar ni una sonrisa más, sé donde subís, donde bajás, hace dos meses que no te veo. Es muy lindo verte por las mañanas". El problema era como se la alcanzaba. Asique decidió esperar hasta que la chica estuviera por bajarse; ya que él sabía donde lo haría, para entregársela. Cuando llegó el momento, ella enfiló para descender, y se bajó. Mi amigo se quedó mirándola. Su timidez lo traicionó, pero en una milésima de segundo se dijo "no puedo ser tan boludo", asique también descendió del colectivo. La siguió hasta alcanzarla y tocarle el hombro por la espalda. Ella estaba con auriculares, asique no podía escucharlo. Se dio vuelta, y él le dijo: "disculpá se te cayó este papelito". Ella lo miró con cara de asco, y lo agarró agradeciendole. Mi amigo quedó tan desilusionado por la cara que le puso, que cuando volvía se miraba en los vidrios espejados para ver si estaba muy mal peinado o algo por el estilo. ¿Lo llamará?
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